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Granizo: ¿cómo recuperar tus cultivos de soja y maíz?

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Por Ing. Agr. Virginia Barbuy, Asesora Técnica Regional Centro, Stoller Argentina.

El granizo se presenta como una de las amenazas climáticas más significativas para los productores dedicados a la agricultura extensiva. Lamentablemente, en lo que va de la campaña 2023/2024, varias regiones del país han experimentado episodios recurrentes de este fenómeno meteorológico.

En la producción extensiva, el objetivo fundamental es maximizar la intercepción de radiación solar por parte de las hojas, ya que ésta es esencial para la producción de materia seca, un componente crucial en el rendimiento de los cultivos. Sin embargo, esta eventualidad climática puede comprometer el proceso al dañar los órganos foliares, reduciendo así la radiación interceptada y, como consecuencia, disminuyendo la biomasa y el rendimiento.

La respuesta de las plantas ante esta eventualidad implica una fase de alerta en la que reconocen la perturbación, reaccionan y desencadenan consecuencias fisiológicas de defensa. Este proceso vital conlleva un gasto energético adicional para los cultivos.

Las reacciones inmediatas ante el granizo incluyen el cierre estomático y la disminución de la fotosíntesis. El primero busca conservar agua en los tejidos, pero como resultado, interrumpe la entrada de dióxido de carbono afectando la tasa fotosintética y, por ende, el crecimiento de las plantas.

Además, se activan respuestas antioxidantes para contrarrestar el proceso de oxidación inducido por la detención de la fotosíntesis. La acumulación de especies reactivas de oxígeno (ROS) se neutraliza mediante sistemas antioxidantes.

Es así como las hormonas juegan un papel clave en la respuesta de las plantas al estrés causado por el granizo. El etileno, liberado de manera anticipada, desencadena procesos de defensa, como la abscisión anticipada de  órganos, el cierre estomático y la detención de la fotosíntesis. Otras hormonas, como auxinas, citoquinas y giberelinas, intervienen en la reanudación del crecimiento y en la asignación de recursos.

Bio-Forge Advance, una tecnología eficiente con resultados comprobados.

La bioestimulación surge como una estrategia eficaz para mitigar los efectos del estrés por granizo. En este contexto, Stoller recomienda el uso de Bio-Forge Advance, un producto con tecnología única en el mercado. Su composición actúa de manera combinada fisiológicamente controlando la oxidación interna y restableciendo rápidamente las condiciones iniciales. Además, su contenido de nutrientes como nitrógeno (N), potasio soluble (K), cobalto (Co), molibdeno (Mo) y trazas de hormonas; contribuye a inhibir la producción de etileno y estimular los procesos vitales de las plantas, acelerando la recuperación y minimizando las pérdidas energéticas adicionales.

La aplicación de Bio-Forge Advance no solo representa una estrategia eficiente en la recuperación del estrés por granizo, sino que también se podría pensar en otras situaciones adversas como estrés térmico o por fitotoxicidad, ya que potencia la capacidad de respuesta de las plantas, favoreciendo mejores rendimientos.

Cabe destacar la importancia de actuar a tiempo frente a esta inclemencia climática. Aplicaciones foliares de Bio-Forge Advance en situaciones de post-granizo permite a los cultivos recuperarse rápidamente y evitar pérdidas de rendimiento que rondan entre el 10% y 15%. Cuando no ayudamos al cultivo a superar las adversidades, naturalmente él mismo compensa, pero es gracias a la bioestimulación del producto que podemos eficientizar ese proceso y lograr mayores rindes.

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